¿Qué es el Impuesto al Sol?

El viernes 9 de octubre de 2015, con José Manuel Soria cómo Ministro de Industria, Turismo y Comercio, el Consejo de Ministros aprobaba el Real Decreto 900/2015, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas de las modalidades de suministro de energía eléctrica y de producción.

Dentro de esta normativa se puede encontrar lo que ha sido popularmente conocido como el Impuesto al Sol que pretende gravar la energía autoconsumida, con la justificación del servicio de respaldo que el conjunto del sistema eléctrico ofrece para cubrir las necesidades energéticas de los consumidores, cuando sus instalaciones son insuficientes.

Desde Europa, con el Plan de Energías Renovables 2020 se pretende que la 20% de la energía sea de origen renovable en el año 2020. Sin embargo, la aprobación del RD 900/2015 ha supuesto un freno al autoconsumo solar en nuestro país en contra de las directrices europeas.

Este Real Decreto un ataque frontal contra las energías renovables, por poner un ejemplo, es como si alguien que no tenga coche, tuviera que pagar un canon a la industria petrolera para que su negocio no se vea afectado.

Aún con todo esto, y pese a lo restrictivo de la norma, la presión pública ha logrado algunos cambios significativos, fundamentalmente en instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo menores de 10kW donde el RD ya no es de aplicación.





¿En qué consiste el impuesto al sol? y ¿A quién afecta el impuesto al sol?

Pues bien, con todo esto, el RD 900/2015 grava a instalaciones de placas solares que no estén totalmente aisladas de la Red Eléctrica. Por lo que los propietarios de estas instalaciones deberán pagar un cargo añadido al habitual, por el derecho a utilizar la red.

Lejos de considerarlo un obstáculo, el Ex-Ministro Soria declaraba que “de lo que se trata es de decir al consumidor que está muy bien el autoconsumir energía verde, pero cuando va a utilizar la red que pagamos entre todos también tiene que contribuir porque, si no, los demás estaríamos pagando una parte del autoconsumo".

Resulta paradójico que con esta medida, los afectados, aun utilizándolo menos, deben pagar más peajes para el mantenimiento del sistema que el resto de usuarios, lo que hace ver que esta norma es un despropósito.

El Real Decreto 900/2015 se aplica para gravar dos aspectos diferentes de las instalaciones:

  • Potencia Instalada: cuando las instalaciones cuentan con baterías que permitan reducir la potencia contratada y cuando el consumo pico supere dicha potencia.
  • Energía Autoconsumida: peajes de acceso menos las pérdidas en redes y más los servicios de ajuste. De este cargo están exentas las instalaciones menores de 10 kW, las ubicadas en Canarias, Ceuta y Melilla y tienen un cargo reducido las situadas en Mallorca y Menorca.

Recientemente el Gobierno ha vetado una propuesta apoyada prácticamente por toda la oposición, que pretendía paliar los efectos de la ley del Impuesto al Sol. Pero, la fragmentación parlamentaria y la necesidad de apoyos por parte del Ejecutivo, hacen ser optimistas y pensar que más pronto que tarde contaremos con una Ley que nos ponga a la par de nuestros socios europeos.

Cabe destacar que, más de un año después de su aprobación, aún no se ha articulado el reglamento mediante el cual se ha de cobrar este impuesto al sol, por lo que a día de hoy aún nadie lo ha pagado. Aunque de materializarse, se podría cobrar de manera retroactiva desde su entrada en vigor, si bien es cierto que con este marco sociopolítico no parece muy probable que esto vaya a pasar.

Conclusión

Desde Europa, con el Plan de Energías Renovables 2020 se pretende que la 20% de la energía sea de origen renovable en el año 2020. Sin embargo, la aprobación del RD 900/2015 ha supuesto un freno en nuestro país.

En contra de la mayoría de las potencias mundiales, donde se beneficia el autoconsumo eléctrico, en España se ha regulado para poner trabas a su desarrollo en lugar de promoverlo.

Con este panorama parecería lógico abandonar la idea de producir nuestra propia energía, pero nada más lejos de la realidad, España es el país de la UE que mayor radiación solar recibe, esto unido al fulgurante avance de la tecnología y a la reducción de costes, hacen que pese a todo, las instalaciones fotovoltaicas sean viables y presenten buenas rentabilidades.

Cada vez más gente es consciente de los grandes beneficios que tiene la energía solar, ya no solo para el bolsillo sino también para nuestro planeta. En pleno siglo XXI no podemos permitirnos seguir explotando combustibles fósiles como si no hubiese un mañana, debemos ser conscientes y asumir nuestra responsabilidad para con las próximas generaciones.

No se pueden poner diques al mar, puertas al campo, ni impuestos al Sol.

  

       

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