¿Cuántas subidas necesitas para dar el salto al autoconsumo?

Te explicamos cómo funciona el sistema que pone por las nubes la factura de la luz

Publicado el 09 Sep 2021. Leer este artículo te llevará menos de 7 minutos

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¿Cuántas subidas necesitas para dar el salto al autoconsumo?

“Hoy pagaremos la luz al precio más caro de la historia”. ¿Cuántas veces hemos escuchado esto a lo largo del Verano? Creo que todos hemos perdido la cuenta, especialmente desde que nuestro recibo encadenara una semana consecutiva de subidas entre el 7 y el 13 de Agosto. Hoy no será diferente. Pasada la medianoche, hemos iniciado la jornada del Miércoles 15 de Septiembre con un máximo histórico (sí, otro más) de casi 160€ por kW a la hora.

 

Y la cosa no se quedará ahí, ya que el precio irá subiendo durante a lo largo del día hasta alcanzar su cima en los 180€ el kWh a los que se tarificará el consumo entre las 21:00 y las 22:00; muy por encima de aquella mítica frontera de los 140€ kWh que pensábamos que jamás se llegaría a cruzar. 

 

Estos máximos históricos llegan un día después de que el Gobierno anunciase medidas para recortar los beneficios de las energéticas y redistribuirlos entre los consumidores más afectados. La jornada de hoy deja 2 cosas muy claras: la necesidad de un cambio de modelo en la fijación de precios y que la manera más rápida, sencilla y directa de eludir estos aumentos es el autoconsumo mediante paneles solares y baterías.

 

¿Por qué es tan cara la luz en la Península Ibérica?

Solemos referirnos a España como nuestro mercado, pero en realidad deberíamos hablar de toda la península ibérica, ya que compartimos mercado con nuestros vecinos portugueses. Esto parecería una ventaja que impulsaría la competencia, pero no lo es por motivos geográficos. Al igual que España y Portugal, el resto de países miembros de la Unión Europea pueden ofertar su electricidad en otros países y recibirla desde fuera, lo que teóricamente impulsa la competencia, pero en la práctica no es del todo así.

 

En el caso de penínsulas como la ibérica, la itálica o Escandinavia, la situación geográfica juega en contra, ya que el alto precio a nivel de infraestructuras que supone ofertar tu energía en otro mercado, hace que las penínsulas sean más parecidas a una isla. Sólo Francia nos oferta su electricidad producida en centrales nucleares, pero a cambio de hacernos cargo de los residuos, lo que no facilita el acceso a esa energía.

 

Pero, como veremos a continuación, este es el menos preocupante de los motivos por los que nuestro recibo de la luz ha subido un 27% en lo que va de año (14% sólo en el trimestre actual) y ha recuperado niveles prepandemia, mientras que Alemania o Francia sólo ha subido un 1,6% y 3,1% respectivamente.

 

¿Afecta esta subida a todos por igual?

No, pero sí. El mercado está divido en 2 clases de consumidores finales de la energía a través de la red eléctrica. Casi el 40% tiene el precio de su consumo energético ligado a un mercado mayorista, cuyos valores fluctúan según muchas variables, entre ellas el precio de otras energías o los intereses de las grandes empresas que lo controlan.

 

El 60% restante tiene una tarifa plana. Es decir, ellos pagan un fijo mes a mes y pueden consumir un máximo de energía por esa cuota. ¿Se libran ellos de las últimas subidas? Sí, pero a costa de estar pagando una tarifa plana realmente elevada cada mes.

 

Sí es un mercado, ¿Por qué la competencia no ayuda a mantener los precios?

Hay 2 escollos que impiden que este mercado funcione como es debido. El primer problema de este mercado mayorista libre en el que se fija el PVPC (Precio Voluntario del Pequeño Consumidor) es que está en manos de unas pocas empresas muy grandes, y tienen el poder necesario para que sea el consumidor final el que paga “imprevistos” como la subida del gas o las tasas por emisión de CO2. En resumen, son pocos y no les interesa competir.

 

El segundo problema es que el mercado está regulado a favor de esas empresas y para que los gobiernos no puedan intervenir de facto en él si no es con la aprobación explícita de la Comisión Europea. La única manera en que pueden hacerlo por sí mismos es a través de una energética estatal (como ocurre en Francia) que sea quien oferte su cuota de energía a precios más asequibles para los ciudadanos y empresas que realizan el consumo.

 

Y aun así, sería difícil que la factura bajase drásticamente, ya que se trata de un mercado de corte marginalista. Esto significa que, de un día para otro y por franjas horarias, se subasta el precio de la electricidad que se va a suministrar en orden ascendente. Primero se subasta la energía procedente de las energías renovables y se va encareciendo hasta completar la demanda mediante gas y fósiles, pagándose todo al precio del último lote, generalmente el del diésel.

 

Por poner un símil más gráfico sería como si todo el vecindario bajase a la misma carnicería y el carnicero empezase supliendo la demanda con salchichas o albóndigas, fuese ofreciendo carne cada vez más cara mientras hubiese demanda hasta llegar al solomillo de Kobe, y una vez agotado el género y suplida la demanda, todos pagasen su carne al precio del solomillo japonés, independiente del tipo de carne en su cesta.

 

Entonces, ¿estamos atrapados en una isla pagando las salchichas a precio de solomillo?

Ni mucho menos. El mercado mayorista libre es una estafa para el consumidor, eso está claro, pero ¿quién dice que nuestra única alternativa sea acudir a la red eléctrica del mercado mayorista? El autoconsumo energético gracias a la combinación de placas solares y baterías acumuladoras en un territorio con tantas horas de luz como la península ibérica es una opción no sólo mucho más ecológica si no también más rentable.

 

El Sol, su luz y la energía que de ella obtenemos no están sujetas a los intereses de una junta directiva ni a los de los accionistas de una multinacional. Gracias a la energía fotovoltaica podremos dejar de sentir rabia e impotencia ante las constantes e injustificadas subidas en la factura de la luz.

 

En Sotysolar creemos en el autoconsumo sostenible y en las energías limpias. Creemos que todos tenemos derecho a poner el horno o la lavadora cuando necesitamos hacerlo sin que eso signifique un pico en nuestro recibo de la luz. Porque acostarse sin tener que cerrar la puerta para no escuchar el centrifugado y dormir tranquilos también es un derecho.

 

Por eso te tramitamos los permisos necesarios para realizar tu instalación y te informamos de las subvenciones  de las que te puedes beneficiar. Y por si eso fuera poco, ponemos el plan Suma Solar a tu disposición, para que ahorres en tu instalación y te lleves un dinero si nos recomiendas a otra persona que también quiera olvidarse de los sustos de la dichosa factura de la luz. Contáctanos para realizar un estudio de tu instalación sin compromiso y verás cómo nuestros paneles de silicio no se pagan a solomillo de Kobe.

 


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