Publicado el 21 Apr 2026. Leer este artículo te llevará menos de 8 minutos
Existe esa creencia popular de que instalar aerotermia en un piso construido no es viable, y que este tipo de sistemas son exclusivos para chalets de diseño con parcelas kilométricas o viviendas de obra nueva que ya vienen con todo el pack de sostenibilidad bajo el brazo. ¡Y nada más lejos de la realidad!
Si vives en un piso de setenta, noventa o ciento veinte metros cuadrados, la aerotermia puede ser tu mejor aliada para dejar de temblar cada vez que llega la factura del gas o de la electricidad, siempre y cuando entendamos bien los cómos y los porqués de esta tecnología.
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Para entender si se puede instalar en un piso, primero debemos bajar a tierra el concepto técnico. La aerotermia es un sistema basado en una bomba de calor aire-agua. Extrae energía térmica del aire exterior y la transfiere al interior de la vivienda para calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria.
Este proceso se basa en un ciclo termodinámico que permite multiplicar la energía eléctrica consumida. Es decir, por cada kWh eléctrico, el sistema puede generar entre 3 y 5 kWh térmicos, dependiendo de las condiciones y del equipo.
Esto es lo que hace que la aerotermia sea una solución altamente eficiente frente a sistemas tradicionales como calderas de gas o resistencias eléctricas para cualquier tipo de vivienda. Lo único que cambia es el enfoque del proyecto, ahora tendríamos que integrar el sistema en una infraestructura ya existente.
El primer gran interrogante que surge al plantearse la aerotermia en un piso de bloques es dónde ponemos las máquinas. Un sistema de aerotermia necesita dos elementos fundamentales: una unidad exterior, que capta la energía del aire, y un sistema interior de distribución de calor o frío.
En una vivienda unifamiliar, esto es relativamente sencillo porque hay espacio exterior disponible. En un piso, la clave está en encontrar un lugar adecuado para la unidad exterior. Este espacio puede ser una terraza, un balcón o incluso una cubierta comunitaria, siempre respetando la normativa municipal y los estatutos de la comunidad de propietarios. Aquí es donde entra en juego la Ley de Propiedad Horizontal. Es fundamental saber que, aunque la fachada sea un elemento común, existen precedentes y normativas que facilitan la instalación de sistemas de climatización eficientes, aunque siempre es mejor ir de frente y comunicarlo a la comunidad con un proyecto técnico bajo el brazo.
Si el piso cuenta con un balcón pequeño, la unidad exterior puede instalarse allí sin problemas mayores que los estéticos. Si no dispones de balcón, la opción suele ser la azotea comunitaria, lo que implica tirar líneas de refrigerante desde tu piso hasta el tejado. Esto último añade complejidad técnica y coste, pero la ganancia en confort y ahorro suele compensar el esfuerzo inicial.
Por otro lado, la unidad interior en un piso ya construido debe ser compacta. Existen modelos que integran el depósito de Agua Caliente Sanitaria (ACS) en una estructura similar a la de un frigorífico estrecho, lo que permite integrarlos en la cocina o en un armario de lavandería sin romper la estética del hogar.
En un piso reformado, la gestión del agua caliente es el tercer pilar del proyecto. A diferencia de una caldera de gas que calienta el agua de forma instantánea, la aerotermia prefiere trabajar con acumulación. Esto significa que necesitamos un depósito donde guardar el agua caliente para cuando decidas darte una ducha.
En pisos donde el espacio es crítico, esto puede parecer un inconveniente, pero los fabricantes han agudizado el ingenio. Existen depósitos murales o unidades interiores horizontales que pueden esconderse en falsos techos o altillos. La integración hidráulica requiere conectar la salida de la bomba de calor con el colector de calefacción existente.
En un piso típico, esto suele ser sencillo si la caldera antigua estaba en la cocina o el tendedero, ya que ahí convergen todas las tuberías. Al sustituir la caldera por la unidad interior de aerotermia, aprovechamos la red de distribución de agua ya presente.
La respuesta corta es que sí, pero con matices técnicos importantes. La aerotermia brilla con luz propia cuando trabaja a baja temperatura, idealmente con suelo radiante a unos 35°C. Los radiadores convencionales suelen estar diseñados para trabajar con calderas de gas que impulsan el agua a 70°C. Aquí es donde entra la física: si reduces la temperatura del agua que corre por tus radiadores, estos emitirán menos calor.
Para solucionar esto en un piso ya construido sin levantar todo el suelo para poner tubos, tenemos dos vías. La primera es optar por la aerotermia de alta temperatura. Estas máquinas utilizan compresores más potentes y refrigerantes específicos, como el R-290 (propano), que permiten alcanzar temperaturas de impulsión de hasta 75°C con una eficiencia envidiable.
La segunda opción es sobredimensionar los radiadores actuales o sustituirlos por fancoils o radiadores de baja temperatura, que tienen una superficie de intercambio mayor y permiten caldear la casa de forma eficiente sin necesidad de que el agua queme al tacto. Esto es vital porque, al bajar la temperatura de impulsión, el COP del sistema aumenta drásticamente, lo que se traduce en un ahorro mensual mucho mayor.
La aerotermia funciona con electricidad, lo que implica que el consumo energético de la vivienda se desplaza desde el gas u otras fuentes hacia la red eléctrica. Esto no significa necesariamente un aumento del gasto, ya que la eficiencia del sistema compensa este cambio.
Sin embargo, puede ser necesario revisar la potencia contratada para asegurarse de que soporta el funcionamiento del equipo, especialmente en momentos de máxima demanda.
Hablemos de números, porque al final del día, la sostenibilidad también tiene que ser sostenible para el bolsillo.
Instalar aerotermia en un piso ya construido es una inversión inicial superior a la de una caldera de gas de condensación, eso es innegable. Sin embargo, el ahorro en la factura energética puede rondar el 60% o 70% si venimos de sistemas eléctricos antiguos o gasóleo, y cerca del 30% o 40% respecto al gas natural.
Además, no debemos olvidar el factor frío. La aerotermia es reversible. Esto significa que en verano, mediante una válvula de cuatro vías en el ciclo de refrigeración, la máquina puede invertir su funcionamiento, extraer el calor de tu casa y expulsarlo a la calle. Si tienes fancoils o suelo radiante, tendrás aire acondicionado y calefacción en un solo equipo. En un piso caluroso de una ciudad como Madrid o Sevilla, esto supone un valor añadido inmenso que una caldera jamás podrá ofrecerte.
La respuesta es que, en muchos casos, sí. Aunque no siempre es la mejor opción en todos los casos. Las limitaciones suelen estar relacionadas con el espacio disponible, la configuración del sistema de calefacción existente y las condiciones de la comunidad.
En SotySolar analizamos cada vivienda desde un enfoque técnico, teniendo en cuenta sus limitaciones y su potencial. Si estás valorando instalar aerotermia en tu piso, podemos ayudarte a entender si es viable, cómo se integraría en tu vivienda y qué ahorro puedes esperar. Solicita presupuesto en 3 clics y te lo contamos.
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Elena Fernández
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